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DEL INFIERNO AL CIELO. LA DANZA DE LA SERPIENTE


OPINIONES DE UNA BRUJA

Y me decido a escribir en este momento antes de que el optimismo que me ha nutrido estos días se anule por influencia de mi actual lectura del fascinante Cioran. Su pesimismo es todo lo contrario a la cultura positiva, optimista, con la que había quedado al terminar el evento “Wellbeing 360” donde proporcionaron tantas estadísticas, como que la lista de los depresivos aumentó considerablemente con la pandemia, sin embargo sólo un 14 % de estas personas acudió a terapia, porque la depresión y ansiedad son enfermedades emergentes que están arrasando con todo, se está trabajando en romper el estigma de ocultar cómo nos sentimos; se están buscando soluciones positivas para un mayor bienestar; los empleados que son felices trabajan 16 días más al año; dentro de los porcentajes de movilidad en los trabajos un 41 % está buscando mejores empleos y un 34% busca un equilibrio entre la vida personal y laboral. ¡Toinggg! esa fue una gran pedrada porque este tema del

equilibrio entre la vida personal y laboral me dolió, justamente es la deconstrucción que estoy sufriendo en este momento, como resultado de un hastío por las múltiples actividades, responsabilidades y compromisos que me están robando la vida.

Y regreso al seminario; buscaba una fórmula efectiva para lograr un mayor bienestar. Se retomó un tema que venía investigando: propósito y sentido; además de optimismo, de establecer relaciones positivas, ser cercanos, del sentido de comunidad, el liderazgo positivo, la educación positiva, la empresa positiva; y llegaron a un tema crucial: el burn out. ¿Sabes que un gran porcentaje de personas después de la pandemia ya no quiso regresar a trabajar? Cada día despertamos más y no queremos hacer algo que no nos hace sentir plenos, eso es TENER CONCIENCIA.

Preguntas que ahora me planteo son ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Qué esperas para perseguirlo? ¿Qué es aquello que te cuesta más trabajo y te impide ser optimista?

Todo esto por un lado, el positivo que señala que si tienes al menos un amigo, demuestra tu capacidad de entablar relaciones positivas, te has salvado de cierta manera y por el otro lado el pesimismo desértico de intimidad y otredad de Cioran, pesimismo donde sólo hay espacio para el ensimismamiento y oscuridad propia.

Él señala: “A medida que los años pasan, decrece el número de seres con quienes uno puede entenderse. Cuando no haya ya nadie a quien dirigirse, seremos al fin tal y como se era antes de sucumbir en el nombre”.


No me creo ni una ni otra, no me compro ninguna fórmula de la felicidad ni de la autoaniquilación.

La vida es como una serpiente burlona, que sube y baja, es el convenenciero  traidor de Loki; pero también son los dioses compasivos y llenos de amor, ninguno de los dos existe, sólo queda uno mismo con sus cavilaciones, que piden llegar a lugares inimaginables en ambos extremos, por eso hay que autogestionarnos y no dar rienda suelta al temperamento, la genética y los impulsos, porque nos podemos perder en el ahora irreflexivo.

Esto me hace reflexionar que “Para llegar a las alturas de plenitud y felicidad se requiere de dolorosa aceptación y un magno y agotador esfuerzo; es decir, pasar por nuestros infiernos. La magia acorta el camino.”

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